Manejo de crisis en el cine (Parte II): nuevas lecciones que aprender
Diez películas, diez crisis y una misma conclusión: no existen dos crisis iguales, pero muchas comparten los mismos errores. Ocultar información, reaccionar tarde, subestimar a los medios, perder empatía con los públicos o carecer de una estrategia puede convertir un problema manejable en una crisis reputacional.
Desde un escándalo institucional en la Iglesia Católica (Spotlight), el liderazgo en momentos de tensión política (The Queen), hasta el ataque a la credibilidad periodística (Truth), cada una de estas películas es un laboratorio lleno de aciertos, errores y estrategias en el manejo de crisis.
Estas películas muestran que, en una crisis, lo que se dice (y lo que no se dice) puede definir la reputación de cualquier organización o personas. Además, evidencian la importancia de anticipar escenarios, entender a los medios y conectar con las audiencias.
Hace tiempo publicamos en nuestro sitio el blog 10 películas que debes ver sobre manejo de crisis, que se convirtió en uno de los contenidos más leídos y compartidos en la red y nuestras redes sociales. El interés que generó nos confirmó algo: el cine es una gran herramienta para reflexionar sobre comunicación, reputación y liderazgo en momentos de crisis. Por eso, hemos preparado esta segunda parte con nuevas recomendaciones que amplían el espectro de situaciones y lecciones que cualquier profesional de crisis o de la comunicación corporativa debería considerar.
State of Play (La Sombra del Poder), Kevin Macdonald, 2009
Una crisis privada puede convertirse rápidamente en una pública. Y cuando falta información, otros actores, menos los involucrados, construyen la narrativa. State of Play es una alerta sobre cómo los medios construyen narrativas con múltiples ángulos, y cómo el silencio o la falta de transparencia, pueden abrir espacios para la especulación.
El periodista Cal McCaffrey (Russell Crowe) debe cubrir el asesinato de la ayudante de su amigo congresista Stephen Collins (Ben Affleck). El congresista debe enfrentar el doble frente de la crisis: el escándalo personal (relación extramarital y muerte del asistente) y el escándalo político (contratos millonarios y corrupción).
Truth (Verdad), James Vanderbilt, 2015
Ejemplo de cómo una controversia mediática puede eclipsar el fondo de una investigación periodística.
En 2004, la productora Mary Mapes de CBS News (Cate Blanchett) y su equipo de 60 Minutes Wednesday, investigaron si el presidente George W. Bush recibió trato preferencial en su servicio militar. Basaron su reportaje en testimonios y documentos que fueron cuestionados por indicios de haber sido creados con Microsoft Word y no en la década de los 70´s. El informante que los entregó admitió haber mentido sobre su origen.
La controversia derivó en acusaciones de sesgo político, una investigación interna y el despido de Mapes. El presentador de noticias Dan Rather (Robert Redford) se disculpó públicamente y anunció su retiro.
Michael Clayton, Tony Gilroy, 2007
Controlar a testigos, ocultar documentos y manipular voceros para evitar filtraciones a la prensa no es una buena idea, porque detonan irremediablemente en una crisis.
Michael Clayton (George Clooney) trabaja en un gran despacho de abogados de Nueva York, pero no es exactamente un abogado litigante, es un “fixer”, especialista en resolver problemas delicados de los clientes antes de que escalen a escándalos mediáticos o legales. Su trabajo es apagar incendios reputacionales que pueden arruinar personas o empresas.
La película gira en torno a una demanda multimillonaria contra una corporación agroquímica acusada de envenenar tierras y comunidades, y cómo Clayton se ve atrapado entre lealtades profesionales, dilemas éticos y la maquinaria de encubrimiento corporativo.
The Queen (La Reina), Stephen Frears, 2006
Lo que ocurre cuando una institución poderosa subestima la comunicación actual: la legitimidad no depende solo de la autoridad, sino de la capacidad de conectar emocionalmente con la sociedad que representan en los momentos más críticos.
El trágico accidente de la Princesa Diana el 31 de agosto de 1997 generó una ola de duelo global, pero también una severa crítica hacia la familia real británica, que parecía desconectada del sentir popular al guardar silencio y mantener sus “rancios” protocolos a toda costa.
Dark Waters (Aguas Oscuras), Todd Haynes, 2019
Perfecto manual de todo lo que no se debe hacer durante una crisis.
Un granjero contacta al abogado Robert Bilott (Mark Ruffalo) para que investigue la muerte de sus vacas. El granjero sospecha que DuPont, empresa para la que Bilott ha trabajado durante muchos años, contamina el agua. La investigación lo lleva a descubrir que ha estado ocultando durante décadas la toxicidad del ácido perfluorooctanoico (PFOA), un químico utilizado en la fabricación de teflón.
DuPont utiliza varias estrategias para desviar la atención y minimizar el daño: negación y minimización sobre los hallazgos de Bilott; ataques personales para desacreditar a los denunciantes y manipulación sobre los datos científicos para encubrir la verdad sobre la toxicidad del PFOA.
Don’t Look Up (No mires arriba), Adam McKay, 2021
Una crisis no es solo el hecho en sí, sino la incapacidad de comunicarla de forma efectiva.
Dos astrónomos (Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawrence) descubren que un cometa destruirá la Tierra. Intentan advertir al gobierno, a los medios y a la población, pero sus mensajes son minimizados, ridiculizados o absorbidos por la maquinaria política y mediática. Los voceros científicos no logran traducir el riesgo en un mensaje claro, urgente y comprensible para la sociedad, con las consecuencias catastróficas para la humanidad.
Thirteen Days (13 Días), Roger Donaldson, 2000
La diplomacia y el compromiso para resolver una crisis, incluso cuando el mensaje público es diferente.
El gobierno de los Estados Unidos, encabezado por el presidente John F. Kennedy, descubre que la Unión Soviética está instalando misiles nucleares en Cuba. El gabinete de Kennedy se divide entre los “halcones” (el estamento militar que aboga por un ataque aéreo e invasión inmediata) y los “moderados” (que buscan una solución diplomática).
Kennedy decide hacer pública la amenaza de los misiles, informando a la nación y al mundo. Este acto de transparencia controlada, a través de un discurso televisado, fue crucial para gestionar la percepción pública y ejercer presión sobre la Unión Soviética.
El desenlace de la crisis se logra gracias a una comunicación “background” y negociaciones secretas.
Spotlight (En Primera Plana), Tom McCarthy, 2015
La arquidiócesis de Boston se ve tentada a usar el silencio como herramienta de contención… pero la persistencia informativa derriba los muros.
Un grupo de periodistas de The Boston Globe (Michael Keaton, Mark Rufallo, Rachel McAdams) destapan los casos de abuso sexual cometidos por sacerdotes católicos. La Iglesia trata de controlar el escándalo, ocultando hechos y presionando a las víctimas.
La crisis destapada por The Boston Globe sobre la arquidiósesis de Boston no fue solo local; se convirtió en un fenómeno global que afectó la legitimidad de la institución como Iglesia en el resto del mundo católico.
Deepwater Horizon (Marea Negra), Peter Berg, 2016
Lo que ocurre cuando la comunicación corporativa llega tarde, carece de empatía y se enfrenta a hechos que superan cualquier narrativa oficial.
La explosión de la plataforma petrolera Deepwater Horizon, operada por Transocean y contratada por British Petroleum (BP) en el Golfo de México en 2010 se convirtió en una de las peores catástrofes medioambientales y corporativas.
Aunque la película se enfoca en el drama humano y técnico del desastre, es una referencia fundamental para analizar el peor “manejo de crisis” de las grandes corporaciones.
The 33 (Los 33: Una historia de esperanza), Patricia Riggen, 2015
Caso de estudio en el manejo exitoso de una crisis, donde el gobierno comprende la importancia de mantener a la opinión pública informada, ofreciendo vocerías oficiales, actualizaciones periódicas y transparencia en cada fase de la crisis.
33 mineros chilenos quedaron atrapados durante 69 días en la mina San José, en Copiapó, Chile, en 2010.
El gobierno chileno, empresas privadas, rescatistas internacionales y las familias— tuvieron que coordinarse en un escenario complejo ante la mirada atónita de millones de espectadores gracias a la cobertura global por parte de los medios de comunicación.